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Carne de pasto: el secreto para una dieta saludable y sostenible
La carne de pasto se está convirtiendo rápidamente en una elección preferida para aquellos que buscan una dieta más saludable y sostenible.
La congelación de carne tiene mala fama, pero no se la merece. Mucha gente piensa que congelar carne es un “plan B”, una solución de emergencia cuando no se ha podido cocinar a tiempo.
Pero la realidad es otra: cuando se hace bien, congelar es una forma excelente de conservar la calidad de la carne, especialmente si hablamos de carne de pasto o ecológica, como la que ofrecemos en nuestra tienda.
Una congelación bien hecha no estropea la carne, ni altera su sabor, ni la deja seca o correosa.
Lo que sí puede afectar a la calidad de la carne es una congelación mal hecha, o una descongelación acelerada.
Por eso, en esta segunda parte del artículo sobre la congelación, vamos a explicarte cómo congelar y descongelar la carne correctamente, paso a paso, con consejos prácticos para que te quede igual de rica que si fuera fresca.
En la primera parte de este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre cómo afecta la congelación a la calidad de la carne.
En este artículo nos centramos en explicarte cómo debes congelar y descongelar la carne para que el resultado sea indistinguible de una carne sin congelar.
Estos consejos son especialmente útiles si compras carne de calidad en formato familiar o porciones grandes, o si haces pedidos online como los nuestros: saber congelar bien te permite comprar a mejor precio, organizarte mejor, evitar el desperdicio y disfrutar de la mejor carne cuando más te apetezca.
Una de las claves para que la carne congelada conserve todas sus cualidades está en cuándo se congela. Y aquí va una regla sencilla pero fundamental:
Si no vas a consumir la carne en las siguientes 48 horas (24 horas en el caso de la carne picada), lo mejor es congelarla cuanto antes.
Congelar la carne cuando aún está fresca —recién envasada, sin abrir, y bien conservada— no es una solución de última hora, sino la forma óptima de preservarla.
De hecho, cuanto más tiempo pase la carne en la nevera antes de congelarla, más probabilidades hay de que se deshidrate, pierda jugosidad o desarrolle aromas no deseados al descongelar.
En nuestra tienda, la carne se envasa al vacío justo después de su preparación y se mantiene en frío constante hasta que llega a tu casa.
Si sabes que no vas a cocinarla pronto, puedes meterla directamente al congelador en su propio envase, sin necesidad de reempaquetar ni manipular. Así te aseguras de congelar un producto en su mejor momento.
Esto es especialmente útil si compras carne para todo el mes, como hacen la mayoría de nuestros clientes. Congelar por raciones te permite organizarte mejor y evitar el clásico “uy, se me pasó de fecha” que tantas veces acaba en desperdicio.
En resumen:
Cuanto antes congeles la carne (si no la vas a usar de inmediato), mejor será el resultado al descongelarla.
Si la carne no viene envasada al vacío o si ya has abierto el envase, es importante que la prepares bien antes de congelarla. Estos pasos te ayudarán a conservar su calidad intacta:
Estos pasos pueden parecer simples, pero marcan una gran diferencia. Una carne bien congelada es una carne que, al descongelarse, mantiene su textura, sabor y jugosidad.
No todos los congeladores son iguales, y si quieres conservar bien carne de calidad, conviene conocer un par de detalles técnicos que marcan la diferencia.
Lo primero que debes buscar es que tu congelador sea de cuatro estrellas (****).
¿Qué significa eso? Que puede alcanzar y mantener una temperatura de al menos –18 °C, que es lo mínimo necesario para una congelación segura y duradera.
A esta temperatura, la actividad microbiana se detiene, y la carne puede conservarse durante meses sin perder calidad.
Si el congelador no alcanza esa temperatura o si sufre variaciones constantes (por ejemplo, si se abre con frecuencia), se pueden formar cristales de hielo grandes, que rompen la estructura de la carne y la dejan más seca o con textura harinosa al cocinarla.
Una de las grandes ventajas de congelar bien la carne es que puede conservarse durante meses sin perder calidad, siempre que se haya congelado en buen estado, en un envase adecuado y a una temperatura constante de –18 °C.
Eso sí, no todos los tipos de carne se comportan igual con el paso del tiempo en el congelador.
Aunque no se “pongan malas” como tal, sí pueden ir perdiendo textura, sabor o jugosidad si pasan demasiado tiempo congeladas.
A continuación te dejamos una guía orientativa con los tiempos máximos recomendados para cada tipo de carne.
En muchos casos, podrás consumirla incluso más allá de esos plazos, pero si quieres mantener la mejor experiencia al cocinarla, conviene seguir estas recomendaciones:
| Tipo de carne | Tiempo recomendado de congelación |
|---|---|
| Vacuno (filetes, guisos, asados) | Hasta 8–12 meses |
| Cordero (en piezas) | Hasta 6–8 meses |
| Cerdo (en piezas) | Hasta 6–8 meses |
| Pollo o pavo (entero o en piezas) | Hasta 6 meses |
| Hamburguesas o carne picada | Hasta 3–4 meses |
| Casquería | Hasta 2–3 meses |
| Carne cocinada | Hasta 3 meses |
Recuerda: si compras en nuestra tienda, no necesitas reempaquetar nada.
Los envases compostables que usamos están diseñados para conservar la carne en perfectas condiciones, también en congelación.
Descongelar bien es tan importante como congelar bien. Una carne de pasto, bien congelada, puede quedar prácticamente igual que fresca… si se descongela con paciencia y de forma controlada.
La regla de oro es sencilla: descongela siempre en la nevera.
Este método puede tardar más (entre 12 y 24 horas, según el tamaño del corte), pero es el más seguro y el que mejor conserva la textura y el sabor.
La temperatura baja y constante de la nevera evita la proliferación bacteriana y permite que los jugos se redistribuyan poco a poco dentro de la carne.
¿Qué no hay que hacer?
No uses el microondas para descongelar carne cruda. Aunque tenga una función de descongelación, suele empezar a cocinar por los bordes, dejando partes cocidas y otras congeladas.
No la dejes al sol, al lado de un radiador o sobre la encimera. La temperatura ambiente permite que las bacterias se multipliquen rápidamente, sobre todo en la superficie.
No la sumerjas en agua caliente. Esto también favorece el crecimiento microbiano y puede dañar la textura de la carne.
Si necesitas descongelar más rápido, puedes usar el método del agua fría:
Y por último: una vez descongelada, no vuelvas a congelarla cruda, a menos que se haya mantenido en nevera y no haya superado las 24 horas.
Si ya la has cocinado, entonces sí puedes volver a congelar sin problema.
Es una duda muy común, y aunque en teoría sí es posible volver a congelar carne cruda que se ha descongelado en la nevera en ciertas condiciones, nosotros no lo recomendamos.
¿Por qué? Porque cada ciclo de descongelación y recongelación afecta a la textura, al sabor y, sobre todo, a la seguridad alimentaria. Incluso si se ha mantenido la cadena de frío, el riesgo de deterioro aumenta y la calidad se resiente.
Por eso, nuestra recomendación es que una vez que hayas descongelado carne cruda, no la vuelvas a congelar tal cual.
Si no la vas a consumir toda, lo mejor es cocinarla primero y, si sobra, entonces sí puedes congelarla ya cocinada sin problema.
Aquí sí hay buenas noticias:
La carne cocinada se puede congelar de nuevo con total seguridad.
De hecho, esto es muy útil si haces recetas grandes o cocinas en tandas: puedes descongelar carne picada, preparar unas albóndigas o un guiso, y congelar raciones ya listas para otro día sin ningún problema.
Congelar bien no solo es una cuestión de conseguir que nos dure más la carne: también es una herramienta para ahorrar dinero, organizarse mejor, reducir el desperdicio y comer bien sin complicaciones. Aquí van algunos consejos prácticos para sacarle más partido a tu congelador:
Piensa en cómo sueles cocinar: ¿haces platos rápidos entre semana y guisos más elaborados el fin de semana? Congela porciones adaptadas a esos momentos. Tener carne lista para cada ocasión te ahorra tiempo y decisiones.
Puedes separar las carnes por categorías:
Esto te permite elegir más rápido qué cocinar según el tiempo y el apetito que tengas ese día.
Una etiqueta clara con fecha y tipo de carne marca la diferencia. Evita el “no sé qué es esto” y te ayuda a rotar los productos según antigüedad.
Si usas bolsas, congela las piezas en plano. Se apilan mejor, se descongelan más rápido y ocupan menos espacio.
Si compras carne online, como en nuestra tienda, es buena idea dejar preparado el espacio en el congelador antes de que llegue el pedido. Así evitas prisas, reorganizaciones caóticas y aseguras que todo entre bien desde el principio.
Congelar carne no es un recurso de emergencia ni un apaño de última hora. Cuando se hace bien, es una herramienta potente para cuidar la calidad de lo que comemos, planificarnos mejor, ahorrar dinero y evitar el desperdicio.
Saber cuándo congelar, cómo hacerlo y cómo descongelar después te permite mantener intactas las cualidades de la carne: su sabor, su jugosidad, su textura.
Y además, te da libertad: la de comer bien, sin prisas ni improvisaciones, y aprovechar cada pieza al máximo.
Si compras carne de pasto o ecológica, como la que vendemos en nuestra tienda, puedes congelarla sin miedo: los envases están preparados para ello, los cortes llegan frescos y listos para organizar como más te convenga.
Para perderle el miedo a congelar carne lo mejor es que empieces con un lote pequeño como un Lote Single o un Lote Tu Pack tamaño S, que puedes encontrar en nuestra tienda online.
Si tienes cualquier duda, nuestro servicio de Atención al cliente está disponible todas las mañanas de lunes a viernes en el 722 436 112 (también disponible por WhatsApp).
¡Estamos seguros de que cuando lo pruebes no habrá marcha atrás!
Terminamos este artículo con un resumen de las preguntas más habituales que nos hacéis sobre el proceso de congelación de la carne.
Si tienes alguna otra duda, puedes contactarnos por correo en clientes@somosomnivoro.com o teléfono en el 722 436 112 (también disponible por WhatsApp) y te ayudaremos a despejarlas.
Lo ideal es congelarla lo antes posible, cuando todavía está fresca. Si la carne está cerca de caducar pero sigue en buen estado, puedes congelarla, pero no esperes a que empiece a cambiar de olor, color o textura, porque eso afectará al resultado y puede ser inseguro.
Sí. Una vez cocinada, la carne se puede congelar sin problema. Solo asegúrate de dejarla enfriar por completo antes de congelarla, y luego calentarla bien al consumirla. Puedes hacerlo al horno, al vapor o en una cazuela, evitando el microondas si quieres mantener una buena textura.
Depende del tamaño del corte. Un filete o hamburguesa puede tardar entre 6 y 12 horas, mientras que una pieza más grande (como un asado o una paletilla) puede necesitar entre 24 y 36 horas. Lo importante es hacerlo siempre a baja temperatura, idealmente en la parte baja de la nevera.
Sí, en algunos casos. Por ejemplo, hamburguesas, carne picada o piezas pequeñas pueden cocinarse directamente desde el congelador. Solo tendrás que alargar ligeramente el tiempo de cocción y asegurarte de que el interior alcanza una temperatura segura (mínimo 70 °C).
No. Cada ciclo de congelación y descongelación daña la estructura de la carne y aumenta el riesgo de contaminación. Por eso no se recomienda volver a congelar carne cruda. Si la has cocinado, sí puedes congelarla de nuevo con seguridad.
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